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Vallecas con nombre de mujer: Amaya Imaz Almandoz

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El Sábado 7 de abril, se hizo público el resultado de la votación promovida por el Departamento de Asuntos Sociales y la Mesa de la Igualdad del Foro Local del Distrito de Vallecas de Madrid.

Amaya pondrá nombre a la plaza situada entre la Avda. de la Albufera y la calle Puerto de Monasterio.  

Además del nombre de la plaza, Amaya estará representada en un mural en el que el artista Fran de Gonari representa a las mujeres de Vallecas. 

Agradecemos el reconocimiento que los vecinos y el Distrito de Vallecas hacen de la labor desempeñada por Amaya a favor de la alfabetización de adultos y la promoción de la mujer. 

Para nosotras es un motivo de gozo. Amaya supo hacer vida las palabras de Juana de Lestonnac: "Llenad vuestro nombre". 

M. Rita Calvo Sanz, Superiora General, y compañera de camino de Amaya aquellos años hace un breve semblante:

"Apasionada por Jesús y su Reino, fue tomando contacto con realidades y mundos que le hicieron conocer desde dentro la desigualdad, la pobreza, la explotación, la injusticia". 

Tras los años vividos en Japón y Filipinas se incorpora a la Comunidad de Vallecas. De ese periodo, nos recuerda: 

"Pronto se integró en asociaciones y grupos feministas, que reflexionaban sobre el papel de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, una línea de pensamiento y acción que encajaba con su trayectoria de vida y con su actitud reivindicativa de la dignidad de la mujer.

En el barrio comenzó a conocer los diferentes rincones: las vecinas, los movimientos vecinales, la parroquia de San Ambrosio y cada uno de sus grupos, las asociaciones que se habían puesto en marcha para dar respuesta a las necesidades que iban surgiendo: absentismo escolar, paro, drogadicción, delincuencia… Muy pronto empezó a colaborar en la escuela de adultos de la parroquia, dando clases de alfabetización y cultura general a mujeres y posteriormente entró a trabajar, como educadora de familias, en el Departamento de Servicios Sociales de la Junta Municipal de Vallecas. 

Poco a poco fue entrando también en el corazón de mucha gente, su tiempo siempre disponible para pararse con quien se encontraba, su palabra oportuna y sus gestos de acogida y cercanía hacían de ella un referente significativo en el barrio. Para todo el mundo era “La Maya” y las compañeras que vivían con ella “Las Mayas”.

En 1993, los Servicios Sociales de la Junta Municipal de Vallecas pidieron, a través de ella, que la Compañía de María, su comunidad, pudiera atender educativamente a un grupo de gitanas perceptoras del Ingreso Mínimo de Inserción (IMI). Fue el comienzo de lo que sería más tarde, y sigue siendo hoy, la Asociación Barró.

Amaya era de esas personas que saben disfrutar de cada cosa pequeña. Amante de la vida sabía hacer brillar todo lo bello y lo bueno que nos rodea. Era de esas personas que saben disfrutar de cada logro y que tienen el don de disfrutar más si ese logro es ajeno. Sabía bien lo importante que es la educación, para la persona y para la transformación de la realidad, y que para educar, más aún en según qué contextos, lo primero es amar".

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