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Vivir en 3D

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Del 5 al 7 de octubre tuvo lugar en Madrid un encuentro de religiosas, acompañantes y jóvenes participantes en experiencias solidarias organizadas el pasado verano. 

Aquí tienes algunas fotos 

Al llegar al punto de encuentro nos desbordamos de alegría en abrazos. Las palabras y las risas se atropellaban. A pesar de que llevábamos tan sólo un par de meses o tres sin vernos y algunos de nosotros apenas nos conocíamos de una o dos semanas, los momentos vividos juntos nos habían unido tanto que parecía que nos conocíamos de toda la vida. ¡Cuántas caras familiares! No sólo del último voluntariado, sino también de otros encuentros, formaciones, convivencias... Y si no nos conocíamos no hubo problema, en seguida estuvimos dispuestos a hacerlo. Y no es para menos. Formamos una familia: la familia de Compañía de María. 

Compartimos nuestras experiencias y fue realmente enriquecedor. Personas procedentes de distintas realidades, con diferentes edades y expuestas a diversas situaciones coincidíamos en lo mismo: habíamos vivido una experiencia inolvidable, volvimos con la mochila bien cargada de sensaciones y personas que siempre formarán parte de nuestra vida. 

 Por una parte, nos preguntamos ¿es suficiente vivir puntualmente una experiencia de voluntariado unos días al año? Desde luego que no. En este encuentro ha resultado evidente el interés de la Compañía por dar respuesta a los jóvenes y, al igual que en el sínodo que estaba teniendo lugar en la misma fecha, se nos ha escuchado y tenido en cuenta, para darnos un papel relevante como miembros activos de la Iglesia. Por ello, trabajando y profundizando en grupos locales, hemos analizado la realidad que nos rodea y reflexionado sobre cuál puede ser nuestro papel, participando en proyectos que ya están instaurados o poniendo en marcha otros que aún no lo están. En ambos casos coordinados por los responsables locales de evangelización. Del mismo modo, la figura del acompañante ha sido relevante en este encuentro ya que esta función te brinda la oportunidad de poder acompañar a jóvenes, crecer personalmente y reflejar nuestro proyecto: tendiendo la mano siempre. El acompañante también necesita sentirse acompañado y las religiosas te ayudan en este proceso, escuchándote y siendo referencia para tomar decisiones tanto personales como laborales.

Por otra parte, aunque la intención es muy buena, la formación y el acompañamiento personal, como hemos dicho, son clave. Por ello, la ordenpromueve dar continuidad a la formación de los jóvenes, para que aprendamos a vivir en 3D: desde dentro de nosotros mismos, dedicándonos momentos y espacios para conocernos mejor; desde Dios, que siempre está a nuestro lado y desde el compromiso, dándonos a los demás, porque es dando como se recibe. 

 Finalmente, podríamos resumir las sensaciones de este encuentro con dos palabras: plenitud y agradecimiento. Plenitud al participar en un proyecto a nivel internacional, sensación de pertenecía a una gran familia y continuar en comunidad con este proyecto de vida que nos llena en nuestro día a día. Y agradecimiento a todos los que han hecho posible el encuentro: organizadores, que han planificado cada momento; religiosas que siempre están allí donde más se las necesita; participantes y acompañantes, por compartir con todos sus experiencias y comprometerse a intentar mejorar nuestra realidad con constancia a través de pequeños-grandes gesto y, por supuesto, gracias a Dios, que siempre nos acompaña, protege y guía todos nuestros pasos.

Goretti, Natalia y Balbina (Granada)

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