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I Encuentro de Plataformas educativas del Núcleo de Barcelona

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Al ritmo de las notas de “I like to move it” del dúo Reel 2 Reall, llenando el espacio de sonrisas y calurosas salutaciones, tomábamos posesión de la sala de actos del colegio de Badalona los integrantes del Núcleo Apostólico de Barcelona de la Compañía de María. La ubicación de la jornada no fue casual, sino que retía ya un primer homenaje a la celebración de los 50 años del Lestonnac de Badalona en el barrio de Sant Roc, que durante este año celebrará esta singular efeméride.

Después de la bienvenida del titular de la escuela que nos acogía, de los coordinadores de Núcleo y de Pura Torres odn, Delegada de Colegios del Equipo Provincial, el acto empezaba a tomar forma para hacer evidente de qué hablamos cuando nos referimos a un NÚCLEO integrado por Comunidades Religiosas, los colegios Mollet, Barcelona y Badalona, la FISC y la Red Laical.

El encuentro se sustentaba sobre tres objetivos principales: la presentación de la celebración de los 50 años del colegio de Badalona, el reconocimiento del NÚCLEO como tal a través de este primer encuentro; y la presentación del LEMA de este curso para hacerlo extensivo a toda la estructura del NÚCLEO.

El primero nos lo presentaba Carmina García-Baquero odn que, en un tono marcadamente emotivo, narraba de qué forma el año 1969 se levantó la escuela de Badalona, en un momento en el que el colectivo de etnia gitana del Somorrostro, atendido ya desde hacía unos años por las religiosas, vivía en los barracones del barrio de Sant Roc.

Haciendo gala del ADN de la Compañía, el colegio se convirtió en un centro de encuentro del barrio, siempre abierto, integrado, y sensible a la hora de dar respuesta a las necesidades planteadas en el contexto más cercano; convirtiéndose en un centro de referencia. Se mostró, también, el fantástico logo del aniversario destacando su eslogan “Compartiendo culturas”, que no podía ser más oportuno en el caso de una escuela que acoge 16 nacionalidades diferentes.

El segundo, fue presentado por Anna Saumoy odn bajo el título “Somos Futuro”. A través de la imagen de un “castell”, en el que la base, que contiene el legado de Juana de Lestonnac de más de 400 años, sustenta el hoy del Núcleo Apostólico y posibilita el futuro.  Dibujaba el sentido del Núcleo como tarea evangelizadora-educativa al servicio de la comunidad que busca formar personas íntegras, solidarias y constructoras de un mundo mejor.

El tercero, anunciado como ¡ESCUCHA! y presentado por Joan Ortín,  nos ponía en la onda del lema de este curso. El objetivo radica en fomentar la relación y la acogida tomando como referencia una escucha que obedece a un acto tenaz y prolongado y desemboca en la profundidad del individuo. A través de ESCUCHARME, ESCUCHARTE, ESCUCHARNOS y ESCUCHARLO se despierta el aprendizaje y se disfruta del acto de compartir, siempre que sea de manera sincera, humilde, sencilla y paciente. El lema de este año debería permitir el conocimiento y el respeto por uno mismo, la autoestima y el descubrimiento del silencio; así como la atención plena y el reconcomiendo propio desde la intensidad y la autenticidad en el arte del acompañamiento. Se trata de romper una lanza a favor del diálogo sin fronteras ni prejuicios. No es más que la voluntad de dar gracias a Dios y acoger SU palabra.

Evidentemente, no hay lema sin canción que nos invite a propagarlo durante todo el curso, y en este caso la melodía que nos acompañará nos remite a “¡ESCUCHA!” de Joselu Marassi, Manolo y David Bueno; a través de una traducción y arreglos realizada por Santi Ortiz, que nos incita a escuchar, recibir, dar, aprender a caminar y a sentir aquello que escuchamos. 

El encuentro culminaba con tres minilabs en los que los participantes encontrábamos espacio para una reflexión sobre la realidad que se ve y la que realmente es; para un ejercicio de introspección a través de una experiencia de interioridad; y finalmente, para compartir a través del juego nuestra manera de percibir y escuchara el mundo que nos rodea.

En definitiva, el acto se tradujo en un encuentro entrañable en el cual el NÚCLEO tomaba forma mientras todos los asistentes al mismo lo envolvíamos, acogiéndolo y haciéndolo nuestro.

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